El 24 de marzo de cada año se celebra el Día Mundial de la Tuberculosis para concienciar sobre las terribles consecuencias sociales, económicas y para la salud de la tuberculosis (TB).
La tuberculosis es una infección causada por el bacilo de Koch (Mycobacterium tuberculosis) descubierta por Robert Kock en 1882. Afecta principalmente a los pulmones, aunque puede daña a otros órganos. Se transmite por el aire al toser, estornudar o hablar y es curable mediante un tratamiento antibiótico prolongado (generalmente 6 meses).
En España, según los últimos datos disponibles, se registraron 4.624 nuevos casos de tuberculosis, con una tasa de 8,8 por 100.000 habitantes, lo que supone un incremento del 10% respecto al año anterior. Este aumento es especialmente significativo en menores de 15 años, consolidando una tendencia al alza tras la pandemia. además, en este país solo en el 60 % de los casos notificados se realizan estudios de resistencias, lo que limita la capacidad de respuesta frente a formas más complejas de la enfermedad.
QUÉ ES LA TUBERCULOSIS
También fue llamada peste blanca o tisis.
La transmisión de la tuberculosis solo puede realizarse por personas que tengan activa la enfermedad. Se transmite a través de partículas expelidas por el paciente con la tos, estornudo, hablando, escupida, etc., por lo que se recomienda no tener contacto con terceros. Es importante tener en cuenta que sólo la inhalación de una sola bacteria puede infectar y para un fumador las posibilidades de enfermar se multiplican por 2,5. Otro de los datos importantes es que un paciente de tuberculosis activa sin tratamiento puede infectar entre 10-15 personas por año.
En el comienzo de la enfermedad, las personas con tuberculosis pueden tener síntomas comunes a otras enfermedades, como son fiebre, cansancio, falta de apetito, pérdida de peso, depresión, sudor nocturno y disnea en casos avanzados.
La tuberculosis se puede manifestar por signos clínicos y síntomas pulmonares o extrapulmonares. El órgano diana principal de la tuberculosis es el pulmón, aunque puede afectar a otros órganos.
La TB pulmonar puede presentarse como neumonía tuberculosa y como pleuritis tuberculosa:
- Neumonía tuberculosa: puede deberse a primoinfección o a reactivación, aunque la infección primaria suele causar pocos síntomas (adenitis regional parahiliar, linfangitis y neumonitis). La clínica en la reactivación suele ser insidiosa, con febrícula y malestar general. Es frecuente la sudoración nocturna y la pérdida de peso. Suele haber tos persistente que puede estar acompañada de esputos sanguinolentos. La neumonía tuberculosa es muy contagiosa, sus pacientes deben estar aislados durante dos semanas desde el inicio del tratamiento.
- Pleuritis tuberculosa: aparece en personas jóvenes y suele hacerlo de forma aguda y unilateral. El signo principal es un exudado en el espacio pleural. Característica de este exudado es que se detecta la enzima adenosin-desaminasa (ADA) elevada.
La TB extrapulmonar representa entre el 10-20% del total de casos, cuando existe inmunodeficiencia este porcentaje se incrementa significativamente, pudiendo llegar al 60%. Sin embargo casi siempre existe un foco primario localizado en el pulmón. Las infecciones extrapulmonares incluyen la pleura, el sistema nervioso central causando meningitis, el sistema linfático causando escrófula del cuello, el sistema genitourinario causando tuberculosis urogenital y los huesos o articulaciones, la tuberculosis de la columna vertebral. A pesar de que la extrapulmonar no es contagiosa, puede coexistir con la contagiosa tuberculosis pulmonar.

Mycobacterium tuberculosis en una muestra mediante la tinción de Ziehl Neelsen, que permite observar a las micobacterias en rojo.




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