El Síndrome del Intestino Irritable (SII) se ha definido en el Consenso de Roma IV como “un trastorno intestinal caracterizado por dolor abdominal recurrente asociado con la defecación o con un cambio del hábito intestinal, ya sea diarrea, estreñimiento o alternancia de ambos, así como hinchazón o distensión abdominal. Los síntomas deben ocurrir desde al menos 6 meses antes del diagnóstico y estar presentes durante los últimos 3 meses”.
Los criterios diagnósticos son dolor abdominal recurrente (síntoma predominante), al menos un día por semana en los últimos 3 meses, asociado con 2 o más de los siguientes criterios: 1) relacionado con la defecación; 2) asociado aun cambio en la frecuencia de las deposiciones, y 3) asociado a un cambio en la forma (aspecto) de las heces.
El SII es el trastorno digestivo funcional más frecuente por detrás de el estreñimiento y la dispepsia funcionales, llegando a tener una incidencia global de 4,1%. Esta enfermedad puede afectar entre el 5 y el 10% de las personas sanas en algún momento de su vida. En España, una media de 4,2 personas de cada 100 padecen esta enfermedad.
El síndrome del intestino irritable afecta más a las mujeres que a los hombres (12% frente al 8,6%, respectivamente), y se muestra más frecuentemente en personas mayores de 50 años. Quizás el factor de riesgo más reconocido para el SII es una infección entérica aguda previa, situación que se conoce como SII post-infeccioso (SII-PI) y que es el tipo que mejor pronóstico tiene.
TIPOS
El SII se agrupa en cuatro grupos según el patrón de heces que predomina según la escala de Bristol (sin tener en cuenta el SII-PI). Estos son:

Modificado de J.J. Sebastián Domingo. Síndrome del intestino irritable. Med Clin (Barc). (2022);158(2):76–81
MANIFESTACIONES CLÍNICAS
El SII se caracteriza por dolor abdominal crónico y alteración de los hábitos intestinales y, aunque puede aparecer a cualquier edad, es más frecuente en mujeres de 20-40 años. El dolor es crónico, recurrente e intermitente, suele aparecer en la parte inferior del abdomen y, lo que es más importante, se asocia a la defecación, produciéndose en el momento en que el paciente tiene alteraciones en la frecuencia y/o en la consistencia de las heces.
La diarrea suele caracterizarse por deposiciones blandas frecuentes, de volumen pequeño a moderado. Las deposiciones suelen producirse durante las horas de vigilia, más a menudo por la mañana o después de las comidas. La mayoría de las deposiciones van precedidas de dolor abdominal bajo, urgencia y una sensación de evacuación incompleta. Aproximadamente la mitad de los pacientes con SII se quejan de secreciones mucosas con las heces.
En el estreñimiento por su parte, las heces suelen ser duras, de diferente apariencia, y también se puede experimentar sensación de evacuación incompleta, incluso cuando el recto está vacío. La distensión abdominal no es un síntoma cardinal, pero es muy común y apoya el diagnóstico, sobre todo si es diurna.
TRATAMIENTO
En los pacientes con síntomas leves e intermitentes que no afectan a la calidad de vida es recomendable un cambio en el estilo de vida y la dieta, en el resto hay que establecer un tratamiento farmacológico que depende del tipo de SII.
Desde el punto de vista dietético hay que evitar los llamados FODMAP (Fermentable Oligosaccharides, Disaccharides, Monosaccharides And Polyols). De esta manera se reduce la carga os carga osmótica y la producción de gases en el intestino delgado distal y el colon proximal, lo que proporciona alivio sintomático. En los SII-D que esta asociada a la lactosa, es necesario eliminarla de la dieta durante 4-8 semanas y después reducir su ingesta hasta la cantidad que no produzca síntomas. Además sería conveniente estudiar las sensibilidad al gluten y excluirlo de la dieta si fuera la causa.
Desde un punto de vista farmacológico, sólo se deben tratar a los pacientes que con síntomas moderados o graves que podrían alterar la calidad de vida. Este tratamiento va a depender del subtipo de SII.
Así pues, para el SII con estreñimiento se suelen utilizar los laxantes osmóticos (lactitol, lactulosa, polietilenglicoles…), aunque hay hay otra opción terapéutica llamada linaclotida, un agonista de la guanilato ciclasa que estimula la secreción de líquido intestinal y el tránsito. Por su parte, el SII que cursa con diarrea suele ser tratado con loperamida, muy eficaz contra la diarrea pero tiene el inconveniente de que no elimina el hinchazón o el malestar abdominal. Otra opción es la colestiramina, un secuestrador de ácidos biliares. Además, partiendo de la base de que en el SII-D se han observado disbiosis intestinal, sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado y alteraciones en la cantidad o composición de la microbiota, también se puede utilizar rifaximina, un antibiótico que no se absorbe y no tiene efectos sistémicos.
Respecto a los síntomas generales del SII pueden ser tratados con antiespasmódicos como el aceite de menta piperita, algunos probióticos, y en algunos casos con antidepresivos tricíclicos como la amitriptilina.
MÁS INFO:
J.J. Sebastián Domingo. Síndrome del intestino irritable. Med Clin (Barc). (2022);158(2):76–81 F.
Mearin F, Ciriza C, Mínguez M, Rey E, Mascort JJ, et al. Guía de práctica clínica: síndrome del intestino irritable con estreñimiento y estreñimiento funcional en adultos: concepto, diagnóstico y continuidad asistencial. (Parte 1 de 2): 2017; 43(1):43-56.
Drossman DA, Hasler WL. Rome IV-Functional GI Disorders: Disorders of Gut-Brain Interaction. Gastroenterology. 2016 May;150(6):1257-61.




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