Hoy 4 de marzo, día mundial de la obesidad, desde labradorfarmacia.com queremos hacer una pequeña llamada de atención por que la obesidad a día de hoy se ha convertido en un problema de salud publica a nivel mundial: no es solo un tema estético o de peso, sino una enfermedad crónica compleja con causas biológicas, ambientales y sociales, que afecta a millones de personas de todas las edades (OMS).
Los datos publicados son preocupantes, ya que en 2022 unos 2 500 millones de adultos tenían sobrepeso y 890 millones eran obesos en todo el mundo. En términos de porcentaje, más del 43 % de los adultos tenían sobrepeso y 16 % obesidad. Por otro lado, desde 1990 se ha duplicado en adultos y cuadriplicado en adolescentes. Además, el problema se está extendiendo a la población infantil, en donde se ha visto que en 2024 35 millones de niños menores de 5 años tenían sobrepeso, y en 2022 más de 390 millones de niños/adolescentes de 5-19 años tenían sobrepeso, incluyendo 160 millones con obesidad. Se prevé que más de 220 millones de niños podrían estar obesos para 2040 si no se actúa.
CONSECUENCIAS DE LA OBESIDAD PARA LA SALUD
La obesidad ha sido asociada con un mayor riesgo de múltiples enfermedades crónicas como enfermedades cardiovasculares ( hipertensión arterial, infarto de miocardio o incluso ictus), diabetes mellitus tipo 2, artrosis (especialmente en rodillas y caderas), trastornos respiratorios (apnea del sueño entre otros), algunas tipos de cáncer (mama, colón, hígado, páncreas). Además se han mostrado influencia sobre la salud mental (depresión, ansiedad, baja autoestima e incluso estigmatización social). También se ha relacionado con algunos problemas hormonales y reproductivos (síndrome de ovario poliquístico, problemas en el embarazo o incluso infertilidad). Todo ello con la afectación consecuente de la calidad de vida que acarrea en quien la padece.
¿QUÉ PODEMOS HACER?
Las recomendaciones en la obesidad deben ser integrales y sostenibles a largo plazo y, si fuese necesario, buscando la ayuda de profesionales. Entre las más importantes están:
- Alimentación saludable y equilibrada: Aumento de frutas, verduras, legumbres y cereales integrales, reducir azúcares añadidos y bebidas azucaradas, limitar alimentos ultra-procesados y fritos, controlar porciones, tomar agua como bebida principal. Es importante que no es necesario eliminar grupos completos de alimentos, sino mejorar calidad y cantidad.
- Actividad física regular: Realizar un mínimo de 150 minutos semanales de actividad física moderada, y si es posible, ejercicios de fuerza un par de veces a la semana.
- Sueño adecuado: Dormir menos de 6–7 horas puede alterar hormonas del hambre (leptina y grelina) y favorecer el aumento de peso.
- Conductas adecuadas: Planificar comidas e intentar comer en horarios regulares, reducir tiempos frente a las pantallas, etc.
A veces es necesario buscar ayuda profesional:
- Apoyo psicológico: Trabajar la relación con la comida, identificar alimentación emocional y manejar estrés y ansiedad. La obesidad no es solo física; también tiene componentes conductuales y emocionales.
- Seguimiento médico: A veces puede ser necesaria la evaluación metabólica (glucosa, colesterol, presión arterial), medicación específica para obesidad, y en casos graves como la obesidad severa se puede valorar la cirugía bariátrica.




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