El mercurio es un metal pesado conocido desde la antiguedad como plata líquida y también como azogue. Se ha encontrado en tumbas de Egipto con 1500 años de antiguedad, e incluso en China y el Tibet lo utilizaban para prolongar la vida, curar fracturas y conservar la buena salud en general. Hoy en día, debido a la actividad llevada a cabo por el humano (barómetros, termómetros, manómetros…) se ha encontrado en multitud de sitios de forma no natural. Por esta razón, y por su alta toxicidad ha sido considerado como un contaminante. El mar es uno de estos sitios, y los peces lo han consumido contaminandose así mismos y a los depredadores que se alimentaban de ellos. Por esta razón es posible encontrar mercurio en el pescado en forma de metilmercurio.
En 2019, la AESAN (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición) publicó unas recomendaciones referidas al Consumo de Pescado por presencia de Mercurio. Aunque la cantidad de afectados es muy pequeña, es de gran importancia tenerlas en cuenta debido a la gravedad de los efectos que puede producir.
PREVALENCIA
Es necesario distinguir entre las distintas poblaciones de riesgo. No obstante, los niños son los afectados finales.
No es lo mismo hablar de prevalencia de exposición al mercurio (niños que presentan concentraciones elevadas en sangre o cabello) y prevalencia de daños en la salud (niños que desarrollan alteraciones neurológicas o del desarrollo). Tener mercurio detectable no significa necesariamente que exista una lesión. La prevalencia de problemas de salud en niños por consumir pescado contaminado con mercurio depende de la cantidad ingerida, la especie de pescado, la frecuencia de consumo y, especialmente, de la exposición durante el embarazo y los primeros años de vida.
Lo más importante es que no existe un único porcentaje fiable que represente la prevalencia mundial de problemas infantiles causados por el mercurio del pescado. Las cifras varían mucho según la población y el indicador utilizado. No obstante, alguno datos son:
| Estudio o población | Resultado | Interpretación |
|---|---|---|
| Poblaciones con pesca de subsistencia, según la OMS | Entre 1,5 y 17 niños por cada 1.000 podrían presentar trastornos cognitivos atribuibles al consumo de pescado contaminado con mercurio. | Equivale al 0,15–1,7 % en determinadas poblaciones expuestas; no es una estimación para todos los niños. |
| Niños y adolescentes de EE. UU. (2009–2012) | Menos del 0,5 % presentó mercurio en sangre igual o superior a 5,8 µg/L. | Es una medida de exposición elevada según un umbral de referencia, no de enfermedad diagnosticada. |
| Estudio de niños españoles y recién nacidos (218 participantes) | El 42 % superó en cabello un valor de referencia de la EPA utilizado por los autores para evaluar la exposición. | Indica exposición potencialmente preocupante en esa muestra concreta, pero no que el 42 % tuviera problemas clínicos. |
DAÑOS EN NIÑOS
Por exposición directa tras el consumo de ciertos alimentos o indirectamente a traves de leche materna o por atrevesar la placenta, el mercurio puede afectar al sistema nervioso central en desarrollo. Por estar razón, la población más vulnerable al mercurio está constituida por las mujeres embarazadas, que estén planificando estarlo, así como aquellas en periodo de lactancia, junto con los niños de menor edad.
Según la OMS, La exposición al metilmercurio puede afectar al sistema nervioso en desarrollo. Entre los posibles efectos se encuentran:
- Alteraciones de la atención, la memoria y el aprendizaje.
- Dificultades en el desarrollo cognitivo y del lenguaje.
- Alteraciones de la coordinación motora y de las habilidades psicomotoras.
- Problemas del neurodesarrollo asociados a la exposición durante el embarazo.
Estos efectos no aparecen necesariamente en todos los niños expuestos y dependen de la dosis, la duración y el momento de exposición.
En los niños de España, un estudio realizado en Granada, publicado en 2010, evaluó a 72 niños de cuatro años. Los investigadores encontraron que las concentraciones de mercurio en cabello iguales o superiores a 1 µg/g se asociaban con puntuaciones inferiores en algunas pruebas cognitivas. Al tratarse de un estudio observacional pequeño, no permitió establecer por sí solo una relación causal ni calcular la prevalencia de trastornos clínicos. Por otro lado, un estudio posterior del proyecto INMA, con 1.252 niños de 4–5 años, no encontró efectos adversos del mercurio medido en cabello sobre el desarrollo neuropsicológico tras considerar distintos factores de confusión. Esto muestra que los resultados dependen de la población, la exposición y el método de análisis.
¿ES SEGURO COMER PESCADO?
Sí, comer pescado es seguro y saludable. En la legislación alimentaria europea existen límites máximos de mercurio que son de obligado cumplimiento y que son controlados por las autoridades sanitarias.
El consumo de pescado conlleva, además, efectos beneficiosos para la salud ya que aporta energía, es una fuente de proteínas de alto valor biológico y contribuye a la ingesta de nutrientes esenciales como el yodo, el selenio, el calcio y las vitaminas A y D. También tiene un buen perfil lipídico proporcionando ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga omega-3, que es un componente de los patrones dietéticos asociados con la buena salud, y pocos ácidos grasos saturados.
Además, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha asociado el consumo habitual de pescado durante el embarazo con efectos beneficiosos sobre el desarrollo neurológico
en niños y con la reducción del riesgo de mortalidad por enfermedad coronaria en adultos.
RECOMENDACIÓN PRÁCTICA EN ESPAÑA
Según la AESAN, los niños de 0 a 10 años deben evitar el pez espada o emperador, el atún rojo, los tiburones (incluido el cazón) y el lucio. Entre los 10 y los 14 años, se recomienda limitar estas especies a 120 g al mes. Se puede seguir consumiendo pescado de especies con bajo o medio contenido en mercurio, variando las variedades.




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